Complacer a los demás y límites
- Sasha Rodriguez

- Jul 7
- 2 min read
Como terapeuta, uno de los temas más comunes que encuentro en las sesiones es el deseo de complacer a los demás: ese deseo arraigado de ser querido, aceptado y necesitado por los demás. Lo que no nos damos cuenta es que este deseo a menudo va en detrimento del propio bienestar emocional. Si esto te suena familiar, no estás solo.

Complacer a los demás suele desarrollarse en la infancia. Quizás empezó como una forma de evitar conflictos en un hogar caótico o de obtener aprobación en entornos donde el amor parecía condicional. Con el tiempo, esta estrategia se desarrolla sin que uno se dé cuenta: decir que sí, mantener la paz, no causar problemas.
Te preguntarás, ¿por qué es esto problemático?
Complacer a los demás constantemente puede provocar agotamiento, resentimiento y una desconexión con tu yo auténtico. Ahí es donde entran en juego los límites. Los límites no son muros que excluyan a la gente, sino más bien una barrera que determina los distintos niveles de acceso para relaciones más sanas.

Los límites son un ejemplo de amor propio.
Suenan como: "No puedo asumir esto ahora" o "Necesito algo de tiempo para pensar en ello". Establecer límites puede causar incomodidad, sobre todo al principio. Podrías sentir culpa, ansiedad o miedo al rechazo. No pasa nada. Es tu sistema nervioso adaptándose a una nueva versión de ti mismo, más saludable.
Lo que a menudo les recuerdo a mis clientes es esto: cada vez que estableces un límite, te estás diciendo a ti mismo: “Mis necesidades también importan”. Y cuando haces eso consistentemente, no solo te estás protegiendo, sino que también estás estableciendo expectativas de cómo deberían ser las relaciones saludables.

Así que, si te has sentido sobrecargado y siempre dices que sí cuando en realidad quieres decir que no, considera esto como un pequeño empujón. Los límites no son egoístas. Son esenciales.

Sasha Rodríguez, LCSW
Centro de bienestar Healing Grounds
609-475-2560


